Se entiende como victimidad a la predisposición de unas personas a ser víctimas. En este sentido, el propósito de la victimología es establecer si los riesgos de ser víctima de algún delito son igualmente repartidos en la población, o bien si algunos individuos, a causa de ciertas características, resultan más predispuestos que otros a volverse víctimas (Fattah, 1980). Este punto reviste interés si pensamos en la construcción de resistencias. Regresando a la categoría “victimización” padecida por grupos específicos, sobre el trasfondo de las ideas hasta aquí presentadas y teniendo en cuenta este marco teórico en la situación de los colectivos vulnerabilizados por parte de empresas transnacionales, hemos decidido sumar otro autor y recurrir a sus diseños de modelos teóricos, que sin duda se presentan como herramienta de análisis apta para el estudio de nuestro objeto. Ezzat A. Fattah compiló y sistematizó los factores de victimización y los redujo a diez. Esos factores presentados por Fattah en la década de 1990 y luego actualizados (Fattah, 2000: 30-32), los retomaremos en las consideraciones finales: 1) Oportunidades, son aquellas condiciones favorables que encuentra el victimario para la ejecución del delito; 2) Factores de riesgo, son los puntos vulnerables de las víctimas que facilitan la victimización; 3) Delincuentes motivados, se presentan cuando los victimarios encuentran diversas motivaciones en la selección de sus víctimas; 4) Exposición, esto es, el incremento de exhibición de la víctima al victimario aumenta el riesgo de victimización; 5) Asociaciones, es decir que a mayor contacto entre víctima y victimario será también más alta la probabilidad de victimización; 6) Momentos peligrosos y lugares peligrosos para las víctimas, lo cual explica cómo se puede identificar para los delitos convencionales momentos más peligrosos (como la nocturnidad para los delitos contra la propiedad) y lugares más peligrosos que otros (los espectáculos públicos evidencian mayor riesgo que en el hogar); 7) Conductas peligrosas, lo que explica que el provocar al victimario (en delitos violentos) o ser descuidado o negligente (en delitos patrimoniales) son conductas que potencian el riesgo de victimización; 8) Actividades de alto riesgo, son actividades irregulares e ilegales, como la prostitución o los deportes extremos, que elevan el riesgo de victimización; 9) Comportamientos defensivos y/o de evitación, son aquellas precauciones que adoptan las personas ante los riesgos de victimización y, en este sentido, el temor a ser víctima se traduce en acciones concretas para evitar convertirse en una; 10) Propensión estructural/cultural, la cual textualmente dice: “existe una correlación positiva entre la falta de poder, las privaciones y la frecuencia de victimización criminal. La estigmatización cultural y la marginación también aumentan los riesgos de victimización criminal designando a ciertos grupos como ‘presa fácil’ o como víctimas culturalmente legítimadas”
Victimología,
neoliberalismo y violencia social
El
concepto de “víctimas socialmente prescindibles” (“socially expendable
victims”, Fattah, 2010:72 ss.) fue acuñado para describir la situación de
aquellos grupos que son desechables desde el punto de vista cultural, social y
político.6 Por ser grupos marginados de la sociedad, terminan estando
vinculados a la criminalidad. Los colectivos socialmente marginados no tienen
un rol en el sistema de producción capitalista, por lo que, atendiendo a las
categorías antes analizadas, se los considere improductivos por propia voluntad,
o dicho en otros términos: “ellos” han elegido no trabajar y dedicarse a una
vida de vagancia no productiva (indígenas y campesinos, los “sin techo”, los
presos victimizados en cárceles o las personas que ejercen la prostitución,
entre otros). Sobre estos colectivos y desde esa perspectiva existiría una
legitimación de la violencia, dado que para algunos sectores, ellos mismos
serían responsables de lo que les acontece, es decir, víctimas culpables. Los
actos violentos contra ellos, entonces, suelen ser minimizados por esos
sectores de la sociedad que en ocasiones poseen intereses económicos y sociales
encontrados, y pueden ser victimarios. Esos grupos victimizados requieren de
nuevos estudios específicos desde el punto de vista criminológico. Asimismo,
existen modos discursivos de legitimación o justificación de ciertas
violencias; así como grupos de víctimas de grupos o geografías vulnerabilizadas
sobre los que, en general, no suele enfocarse la noticia que construye
indignación social. Quienes colocan a las víctimas en esa injusta posición
utilizan la violencia cultural, en tanto “la cultura sermonea, enseña,
amonesta, incita y nos embota para que aceptemos la explotación y/o la
represión como algo normal y natural o para que no las veamos en absoluto (en
especial la explotación)” (Galtung, 2003: 13).
Bibliografía
Böhm, M. L. (2016). PARA UNA VISIBILIZACIÓN DE LA
VIOLENCIA INVISIBLE. Argentina: Laura Pérgola .





